La partida de ajedrez, que simboliza las luchas de poder en España, iniciada por Pedro Sánchez para conseguir gobernar España y evitar un gobierno del PP de la forma que fuera, llevó a conjugar un conglomerado de grupos políticos abanderados por mil y una exigencia, alrededor de la figura de Pedro Sanchez, el cual debía negociar y conceder las prebendas exigidas por estos para mantener su posición de Líder Supremo del Gobierno de la nación española.
Una vez superada esta primera fase, y otorgado oficialmente el cargo, llegó el momento de cumplir con las exigencias aceptadas, poniendo en marcha toda la maquinaria necesaria, sin escatimar en medios públicos, personales, tácticos o estratégicos, que pudieran entorpecer la hoja de ruta establecida.
En esta hoja de ruta, circunstancia principal es el tratamiento y aprobación de las prebendas dadas a los insidiosos independentistas catalanes, los cuales aspiran a borrar todo rastro de delito de sus expedientes por los hechos acontecidos hace unos años, los cuales sin embargo están dispuestos a repetir en cuanto se presente la ocasión.
Estando en estas, de repente el actual presidente de la aún Comunidad autónoma Catalana, aspirante a república, y perteneciente a la fuerza política Esquerra Republicana de Cataluña, contrincante acérrimo del partido liderado por el Independentista y prófugo actual de la justicia española Carles Puigdemont, viendo las orejas del lobo venir, y aprovechando la coyuntura que la negación a la aprobación de sus presupuestos le ofrecían sus socios de En Comun Podem (la versión Catalana de Podemos), no ha desperdiciado la oportunidad de realizar un movimiento estratégico de insondables consecuencias.
Con una maestría digna de elogiar, ha realizado un rápido movimiento con el cual ha cambiado el escenario de la política catalana y por ende de la española, pues no solo ha conseguido evitar que el posiblemente futuro amnistiado y Líder del partido contrincante, Carles Puigdemont, pueda confluir a las próximas elecciones catalanas, sino que además ha puesto en un brete al Gobierno Multicultural del presidente de la nación, Pedro Sanchez.

Así pues, con la convocatoria anticipada de elecciones en Cataluña para el próximo mes de Mayo, imposibilita la candidatura del líder de Junts por Cataluña y máximo exponente del independentismo Catalán, y además, ha obligado al Gobierno Central de España a prorrogar de forma inmediata los presupuestos del ejercicio 2023 para este curso, y olvidar la presentación de los presupuestos del presente ejercicio, entendiendo que la lucha fratricida entre las organizaciones políticas catalanas, no daría lugar a conseguir la mayoría necesaria para la aprobación de cualquier cuenta que se presentase.
Pero aún más allá, este movimiento estratégico realizado desde el gobierno catalán, va a provocar que determinadas inversiones, y el desarrollo de determinadas leyes no puedan ser consumadas, al estar estrictamente relacionadas con la aprobación de unos presupuestos generales sobre los que estarían soportadas, como el caso de los planes de inversión anunciados en vivienda o en defensa, pero sobre todo afecta al mecanismo de quitas de deuda de las autonomías, la cual ahora deberá ser realizada por la Agencia Tributaria, de forma más compleja, lenta y costosa, o en su defecto tramitarse a través de los ya famosos decretos de ley.
Unida a esta maniobra, las elecciones vascas de Abril, donde será necesario superar el umbral de los 37 escaños para poder conformar gobierno y donde se espera que las fuerzas socialistas del Psoe, se conviertan en llave de la gobernabilidad bien con el PNV, bien con EH Bildu, puede suponer en cualquier caso, una llamada de atención al Gobierno central español, al optar los partidos nacionalistas vascos, siguiendo el ejemplo del ejecutivo Catalán, por incrementar sus exigencias políticas, en caso de aumentar su poder en su autonomía.
Todo ello, con el riesgo de un frente catalán, que siendo consciente de su necesaria radicalización para incrementar sus opciones de victoria en las elecciones catalanas, pueda optar por radicalizar más sus exigencias a sus socios de Gobierno, e incluso provocar un perdida de representación o aceptación en Cataluña.
El nuevo escenario es realmente relevante, ya que un movimiento del Gobierno mediante la convocatoria de elecciones y la paralización de la tramitación de la amnistía cambiaría el escenario de las elecciones en Cataluña de forma irremediable, estableciendo un escenario de lucha descarnada entre los dos partidos independentistas catalanes, e imposibilitando definitivamente la vuelta del líder de Junts a España, así como los “esfuerzos” realizados en los últimos meses por llevar la concordia a Cataluña, como ellos dicen, rompiendo la cuerda finalmente de tanto tensarla y dando la oportunidad al Psoe de vender sus “esfuerzos” como un éxito propio y un fracaso de los partidos independentistas catalanes.
De igual forma, el descuelgue de los Catalanes del Gobierno de Pedro Sánchez una vez finalizadas las elecciones catalanas, afectaría gravemente a sus aspiraciones en las futuras elecciones europeas, y dejaría al gobierno compuesto, pero sin capacidad de gestión alguna, al poder ser tumbadas todas sus propuestas por los partidos de la oposición y del descolgado grupo catalán, mediante su negación en el voto.
Así pues, en los próximos meses asistiremos perplejos a una luchas de poder donde los intereses de los ciudadanos, los problemas reales que a estos les afecta, y las necesidades a realizar por los compromisos adquiridos con Europa y otras naciones, organismos e Instituciones, quedaran relegados al cajón de los recuerdos, hasta el momento en el que quede debidamente dirimido quien será verdaderamente el Regidor de la Corte con los suficientes apoyos en cada territorio, lo que al final parece ser lo único realmente importante para los componentes y miembros de las fuerzas políticas del reino de España y del conglomerado de gobiernos formado por sus Comunidades Autónomas.






