El Hoyo es una película que ofrece una cruda muestra del ascensor de la vida, en la que se exponen algunos de los problemas del sistema capitalista, y que provoca diversas reflexiones sobre nuestro sistema de vida, evidenciando las diferencias de clases y el desprecio en algunos casos de unos sobre otros, culpabilizando a todos del comportamiento egoísta adoptado por todos una vez ocupan los estratos más altos de la sociedad.
Angustiante, cruda, escatológica en algunas de sus escenas, con pasajes violentos pero sin llegar a ser una película de terror, dirigida por Galder Gaztelu-Urrutia en 2019, producida por Netflix, y premiada en los People’s Choice Award for Midnight Madness del Festival internacional de cine de Toronto, así como en el Festival de Cine de Stiges, donde fue galardonada como mejor película, recibiendo el premio Goya a los Mejores Efectos Especiales.

El medio de presentación es simple, la comida es el centro de todo, el objeto de deseo y el medio egoístamente acaparado, de forma que el metraje se soporta sobre el dilema de comer para sobrevivir, fin último de cada individuo.
En la trama, Goreng, el protagonista, se encuentra en una prisión vertical con dos reclusos por nivel, donde las celdas se encuentran enfrentadas y separadas por un espacio por el que baja y sube una plataforma colmada de los platos, dulces, postres y frutas más exquisitas, las cuales se deben compartir entre todos los presos, repartidos en 333 niveles, en los que cada mes, de forma aleatoria, son reubicados los presos.
Así, Los ocupantes de los pisos superiores acaparan la comida al ser los primeros en comer, llegando incluso en algunas situaciones a estropear o romper los propios platos sobre ella con el fin de evitar el acceso a esta a los ocupantes de los pisos inferiores, ya que cada cierto tiempo la plataforma baja al siguiente nivel, repitiéndose el ritual a medida que va recorriendo en sentido descendente los siguientes niveles, donde los presos se ven obligados a comer las sobras de sus predecesores, siendo más evidente a medida que se desciende.
La comida es lo único que importa, ya que de ella depende la sobrevivencia de cada uno, y donde no existe comunicación ni colaboración entre los de abajo ni los de arriba, impidiendo la creación de asociaciones u organizaciones de cualquier tipo, mostrando crudamente la falta de recursos generada a los niveles inferiores por los niveles superiores al derrochar los recursos con sus excesos.
Es tal el abuso cometido por los ocupantes de los niveles superiores que llegan a convertir a veces a los miembros de los niveles inferiores en personas más cercanas a los animales que a las personas, volviéndose estos seres sin escrúpulos capaces de cualquier cosa por sobrevivir.
Sin embargo, cada cierto tiempo, los presos son reubicados dentro del hoyo, pudiendo ocupar el que estaba en los primeros niveles uno de los inferiores o viceversa, produciendo esta situación la repetición de los comportamientos, pues el que asciende de nivel, no olvida los sufrimientos soportados y los repite, en lugar de intentar evitarlos, consiguiendo así mantener un bucle infinito, en donde los de más bajo nivel en la estructura, peor acceso tienen a los recursos más necesarios, en este caso la comida, pilar de la subsistencia.
La película sigue la historia de Goreng (Iván Massagué), un hombre que se despierta en el nivel 48, sin recordar cómo llegó allí. Goreng se une a Baharat (Zorion Agileor), un hombre que ha aprendido a sobrevivir en el hoyo. Juntos, intentan encontrar una manera de romper el ciclo de violencia y hambre.
El hoyo es una película crítica de la sociedad capitalista, utilizando la estructura del hoyo como una metáfora de la desigualdad social, en la que los ricos se benefician de los recursos de los pobres, y en la que los pobres una vez consiguen alcanzar el estatus y las capacidades de las clases superiores, son corrompidos con el paso del tiempo por los privilegios de su nueva situación, provocando el inicio de los abusos y en consecuencia actuando como los ricos, olvidando las necesidades, sufrimientos y carencias pasadas.
La película también explora temas como la cooperación, exponiéndola como una estrategia posible para la supervivencia, objetivo final de todos e igualmente, a través del deseo de los protagonistas por encontrar un manera de romper el ciclo de violencia y hambre, se habla de la esperanza como motor incitador de la actuación, la toma de decisiones y la lucha conta el sistema.






