La real Academia Española de la Lengua define el lenguaje como “la facultad del ser humano de expresarse y comunicarse con los demás a través del sonido articulado o de otros sistemas de signos”, aunque el lenguaje no entendido como el medio a través del que se produce una comunicación, puede no ser exclusivo del ser humano.
Así, por ejemplo, las aves utilizan sus cantos con fines de comunicación para indicar su disponibilidad para el apareamiento o su necesidad de comida, otros animales comunican su posición, o la existencia de alimento en el lugar en el que se encuentra, o la existencia de algún peligro cercano mediante gritos o chilidos, en algunos casos incluso con una entonación especifica. Las ballenas, por ejemplo, disponen de un sistema de comunicación basado en infrasonidos, y los delfines son capaces de reconocerse entre ellos por su silbido, el cual se cree característico de cada individuo.
Sin embargo, aunque el concepto del lenguaje suele asociarse con el habla y el uso de un idioma entendible por terceros, el lenguaje debería definirse como el medio para establecer una comunicación, por cualquier medio que lo permita.
Em el caso del ser humano, este no emite sus primeras palabras hasta transcurridos entre 8 y 12 meses de su nacimiento, aunque, lo cierto es que la necesidad de transmitir sus deseos o necesidades, se hace patente desde el mismo momento en el que empieza a respirar.
Ahora bien, ¿cómo, cuándo y qué dio lugar a la aparición del lenguaje en el ser humano?
Determinar el momento exacto de la aparición del lenguaje, entendiendo, que su primera expresión debió ser oral y muy limitada, es una osadía, y una completa barbaridad, más si tenemos en cuenta la evolución del ser humano, y los cambios fisiológicos ocurridos durante miles de años de evolución.
Ahora bien, en la actualidad conocemos que el lenguaje esta relacionado con determinadas zonas del cerebro, por ejemplo desde el hemisferio izquierdo diferentes áreas intervienen en la construcción sintáctica, e igualmente con la existencia de un aparato que disponga de las características necesarias para hablar, la cuerdas vocales y los órganos auditivos, ya que toda comunicación oral, implica necesariamente la existencia de un oyente, que además debe ser capaz de entender e interpretar los sonidos escuchados.
Estudios realizados por diferentes ramas de la medicina y la paleontología han establecido que los homínidos existentes hacen unos 2 millones de años, ya disponían de estos elementos, y entendiendo el lenguaje oral como un medio de transmisión del conocimiento, se podría especular con que estos homínidos, ya fueron capaces a través de un lenguaje primitivo de vocalizar las primeras palabras y haber sido el pilar de la evolución del lenguaje en el ser humano.
Sin embargo, entendiendo el lenguaje como el medio a través del cual se realiza la comunicación, es fácilmente entendible, que la comunicación oral no es la única forma de comunicación utilizada por el ser humano, el cual en algún momento de la historia descubrió, inicialmente mediante burdos dibujos y signos, que la escritura también podía satisfacer sus necesidades comunicativas.
Según los estudios realizados y las pruebas arqueológicas obtenidas, se cree que la lengua más antigua del mundo es de hace más de 5.000 años, unos 3.500 a.C., situando su origen en Mesopotamia, a partir de piezas arqueológicas encontradas en las ciudades situadas en los márgenes de los ríos Tigris y Éufrates.
A estas alturas de la película, el ser humano ya habría desarrollado el lenguaje oral como un medio principal de comunicación, e incluso de transmisión del conocimiento entre generaciones, permitiéndole incluso desarrollar una escritura primitiva que, de alguna forma, transmitiera y reprodujera la comunicación oral realizada mediante el habla.
A partir de esta primera lengua escrita, de signos cuneiformes, en un alfabeto formado por unos seiscientos signos, donde más de la mitad eran empleados como ideogramas, representando por sí solos una idea, el lenguaje evolucionó y fue perfeccionándose hasta que los acadios desarrollaron la primera lengua semítica, antecesora del árabe y el hebreo. De estas lenguas primigenias surge el primer alfabeto conocido, datado en 1.300 a.C., formado por treinta letras.
A partir de este alfabeto primigenio se cree, que en torno a 1.300 a.C. surgieron dos alfabetos principales, a partir de los cuales se desarrollaron las lenguas que han llegado a la actualidad y que todos conocemos. Así a partir del alfabeto fenicio se desarrollaría tiempo después, el griego, el latín y a partir de estas muchas lenguas europeas actuales. Por el contrario, a partir del alfabeto arameo, derivarían el hebreo, el árabe, el sanscrito, el tamil y el birmano.

En esos años, en otras partes del planeta, el lenguaje seguía su propio camino, así ocurrió por ejemplo en China, cuya lengua se considera una de las más antiguas del mundo, o al otro lado del Atlántico, donde se han encontrado vestigios de escritura en el Golfo de México, perteneciente a la civilización de los olmecas, datada del año 900 a.C., muy anterior a la escritura jeroglífica de la cultura maya.
Sin embargo, en el VIII a.C., los griegos desarrollaron a partir del alfabeto fenicio, su propio alfabeto adaptado a su lengua, en el cual las vocales tenían la misma importancia que las consonantes. A partir de este alfabeto que posteriormente fue adoptado por los etruscos, los cuales se extendieron por Italia, los romanos basaron su escritura, cuyo alfabeto inicialmente estaba formado únicamente por 20 letras, a las cuales incorporaron las letras G, Y y Z, el cual posteriormente fue heredado por las lenguas romances y las germánicas, de las cuales nacieron la mayoría de las lenguas europeas que actualmente se conocen y utilizan.
En definitiva, la evolución del lenguaje ha influido durante todo este tiempo en la evolución del ser humano, facilitando, gracias al poder de la comunicación, su organización, colaboración y entendimiento, para lograr grandes avances tecnológicos y sociales.
La capacidad del lenguaje junto con la habilidad para representar ideas y conocimientos en una superficie supuso un salto cuantitativo en la evolución de las sociedad, y del conocimiento, el cual podía comunicarse fehacientemente entre generaciones, sin el esfuerzo que el traspaso únicamente oral suponía.
A su vez, la escritura, facilitó la reproducción de los textos, y la expansión el conocimiento entre la población, lo cual se multiplicó de manera infinita con el descubrimiento de la imprenta, y supuso un avance evolutivo que facilitó la investigación de diferentes materias a partir de los conocimientos ya adquiridos y conocidos, fomentando la evolución continuada y escalada de la sociedad hasta nuestros días.






