Solo el 3% del agua es accesible para los humanos
La construcción de presas, derivaciones y canales han proliferado en los últimos cincuenta años, afectando al 60% de los río más grandes del planeta.
El agua se esta convirtiendo en el nuevo oro liquido, el bien más preciado que marcará el futuro.
El agua potable en el mundo apta para el consumo humano representa solo el 3% del total, del cual solo el 1% es accesible, al encontrarse el 2% restante subterránea o congelada en los glaciares, siendo el 97% restante agua salada.
El 70% del agua dulce disponible es utilizada en la agricultura, con grandes perdidas derivadas de los ineficientes sistemas de riego, pudiendo alcanzar hasta el 60% del agua utilizada.
Actualmente el 20% de la población mundial no tiene acceso al agua potable, estimándose que dentro de dos años el 66% de la población tendrá problemas de abastecimiento. Se calcula que al menos 3 mil millones de personas sufrirán problemas derivados de la escasez de agua en un futuro no muy lejano.
Durante nuestra historia, se han generalizado los conflictos provocados por la lucha sobre los recursos naturales, en la mayoría de las ocasiones generadas por los países más poderosos, tratando de convertirse en los propietarios de dichos recursos, madera, petróleo, oro, carbón.
El agua debido a su escasez, se puede convertir en un asunto de seguridad nacional para muchos países, y en un tema esencial para la mayoría de Gobiernos.
El incremento de la población mundial, que alcanza los 7 mil millones de habitantes, plantea un gran desafío en la forma en la cual suministrar el agua necesaria, para una población con una demanda de casi 64 mil millones de metros cúbicos anuales.
La escasez de agua, provoca perdidas ecológicas enormes, provoca la extinción de plantas y animales, e incrementa la desertización de los suelos, los riesgos de incendios e indirectamente fomenta el aumento de la temperatura.
Las tensiones sociales, y gubernamentales derivadas de la escasez de agua, pueden producir un aumento de las tensiones geopolíticas y el incremento de los conflictos entre naciones.
La falta de agua se ha convertido en uno de los problemas centrales de este siglo, el incremento poblacional, el crecimiento industrial y la modificación de los ecosistemas, así como la falta de tecnología innovadora pueden agravar el problema y el acceso a la misma mundialmente.

El agua es un recurso natural esencial para la vida humana, animal y vegetal. Es necesaria para la supervivencia, el desarrollo y la salud. Sin embargo, el agua es un recurso limitado y es cada vez más escaso.
La creciente demanda de agua, el cambio climático y la contaminación están poniendo en peligro el suministro de agua dulce. Según las Naciones Unidas, dos tercios de la población mundial vivirá en zonas con escasez de agua en 2025.
Ante esta situación son muchos los países que están adoptando diferentes medidas, las cuales incluyen el impulso a la investigación de nuevos métodos de potabilización del agua, la reestructuración de sus redes de abastecimiento con el fin de poder derivar el agua de unas zonas a otras del país, la instalación de grandes centros de tratamiento de aguas residuales y de aguas saladas o salobres, e incluso incrementando la investigación relacionada con la existencia de aguas subterráneas que pudieran existir bajo sus tierras.
Sin embargo, en algunos países los efectos del cambio climático, en forma de lluvias torrenciales puede derivar en todo lo contrario, pudiendo llegar a anegar pequeños valles, y saturar las infraestructuras hídricas, las cuales podrían incluso llegar a colapsar por exceso de capacidad.
Las condiciones climáticas extremas derivadas del cambio climático supondrán un reto en los años venideros en cuanto al agua se refiere, siendo en muchos casos necesario descubrir o instalar sistemas que permitan el trasvase de los recursos hídricos de un país a otro, como actualmente se hace con el gas natural por ejemplo.
Los efectos del cambio climático puede obligar a la humanidad a colaborar de forma fehaciente para intentar perder el menor numero de vidas por culpa de los fenómenos extremos que cada vez serán más numerosos y frecuentes, compartiendo los recursos vitales excedentes de unos países para el bien de los otros.
En este contexto, de momento el agua se está convirtiendo en un recurso cada vez más valioso. Se le conoce como el «nuevo oro líquido» porque su valor está aumentando rápidamente.
El aumento del valor del agua está teniendo un impacto significativo en la economía mundial, permitiendo que las empresas que controlan el suministro de agua estén ganando más dinero. Al mismo tiempo los países que tienen recursos hídricos abundantes están en una posición ventajosa de la cual obtienen jugosos réditos, sin embargo, el aumento del valor del agua también está generando nuevos conflictos, provocando que los países estén compitiendo por el acceso al agua dulce, lo que podría conducir a conflictos armados en el futuro.
Buscar e implementar formas para recuperar el agua proveniente de las cada vez más copiosas precipitaciones, mediante la instalación de sistemas de captación de aguas en las propias viviendas, implementar sistemas de tratamiento de aguas residuales sobre todo en las zonas más tensionadas por sus escasez, el tratamiento del agua del mar, sobre todo en las ciudades y pueblos costeros o relativamente cercanos al mar, pero sobre todo contar con infraestructuras de distribución del agua sin perdidas ni roturas, realizando sobre ellas un mantenimiento permanente, son algunas de las medidas que podría aliviar la necesidad de este liquido primordial para la vida en los próximos años.
La recuperación y el transporte de agua son tareas complejas que requieren una planificación cuidadosa. Es importante considerar todos los factores involucrados para garantizar que el agua sea recuperada de manera eficiente y sostenible y que se lleve a las zonas más necesitadas de forma segura y eficaz.
En algunos países como India, utilizando una combinación de tecnologías, incluyendo la desalinización, la recuperación del agua de lluvia y el tratamiento de las aguas residuales, están proporcionando agua a la zonas rurales, en África y América Latina, proyectos similares como Water for the World y Agua Segura, están proporcionando agua a la comunidades rurales utilizando la combinación de diferentes técnicas, demostrando la posibilidad de recuperar agua, tratarla para convertirla en agua potable y distribuirla con eficacia donde se necesita.






