La reducción del horario laboral diario, convertirá la jornada laboral actual en una jornada de treinta y cinco horas a la semana, frente a las cuarenta horas en las que está establecida la jornada laboral estándar en la mayoría de los países. La jornada de treinta y cinco horas se ha implantado en algunos países europeos, como Francia, Dinamarca, Portugal y Alemania.
En España, la jornada laboral estándar es de cuarenta horas semanales. Sin embargo, existe un movimiento político, sindical y social que pide la reducción de la jornada laboral a treinta y cinco horas. Este movimiento argumenta que la reducción de la jornada laboral tendría beneficios para los trabajadores, las empresas y la sociedad en general.
Así los defensores de la reducción de la jornada laboral consideran que esta medida traerá una mayor satisfacción laboral, un mayor equilibrio entre la vida personal y la laboral, reducirá el riesgo de estrés, y permitirá a las personas disponer de más tiempo para el ocio y la formación, beneficios que también redundarán en las empresas, las cuales reducirán el absentismo laboral, mejoraran la imagen corporativa y aumentaran la producción.
En España, la reducción de la jornada laboral a treinta y cinco horas ha sido una demanda histórica de los sindicatos. En 2023, el Gobierno de España ha anunciado que estudiará la posibilidad de reducir la jornada laboral a treinta y cinco horas, pero aún no se ha tomado ninguna decisión al respecto.
Las empresas que han implantado la jornada de treinta y cinco horas han reportado beneficios en términos de productividad, absentismo laboral y satisfacción de los trabajadores, sin embargo, también han constatado el aumento de los costes laborales, ya que deben pagar a los trabajadores el mismo importe, pero por menos horas trabajadas, y en algunos casos han debido aumentar su plantilla laboral para realizar los ajustes necesarios, con el fin de mantener el normal desarrollo de su actividad, al quedar afectados los servicios realizados en determinados horarios.
En empresas productoras de bienes, manufactureras, la reducción de la jornada ha requerido la adaptación de los procesos productivos para garantizar que se sigan cumpliendo los objetivos, afectando especialmente a las empresas que operan en sectores de alta demanda o que requieren un alto nivel de productividad.
En la sociedad, esta medida tendría una repercusión inmediata en la economía, ya que la reducción de la jornada laboral podría afectar a la producción y al consumo, y al mismo tiempo, facilitaría la conciliación entre la vida laboral y la personal. El incremento del tiempo libre en las personas trabajadores, podría tener un efecto positivo en la economía, al incrementarse los consumos internos, derivados del mayor o mejor aprovechamiento del tiempo de ocio disponible.
En cualquier caso, es importante que la implantación de la reducción de la jornada se realice de forma consensuada con trabajadores y empresas, facilitando la reducción del incremento de los costes salariales mediante reducciones de las cotizaciones sociales o la formación de los trabajadores en las nuevas tecnologías, con el fin de mantener o incrementar la productividad de la empresa.
Igualmente se debe destacar, que la implantación de la reducción de la jornada no debe implicar una disminución de los ingresos, ya que repercutiría directamente en la calidad de
vida de los trabajadores, penalizando su economía particular. Asimismo, tampoco debería afectar de forma significativa, la adaptación de la jornada laboral del trabajador con respecto a la jornada habitual desempeñada hasta el momento, debiendo estudiar y evaluar incluso las necesidades de flexibilizar la jornada laboral, sobre todo cuando existe la necesidad de trabajar en turnos.
La reducción de la jornada laboral ha sido implantada en algunos países europeos, como Francia, Dinamarca, Portugal y Alemania con resultados positivos en general, tanto para los trabajadores, las empresas como para la sociedad en general.
Así los trabajadores con la jornada reducida suelen estar más satisfechos con su trabajo, al disponer de mayor tiempo para su vida personal y familiar, facilitando la conciliación familiar. En los países donde ya ha sido implementada, se ha constatado una reducción de los niveles de estrés laboral, al disponer los trabajadores de mayor tiempo para descansar, e incluso en algunos sectores ha facilitado la formación y la especialización de los trabajadores de determinados sectores, sobre todo los relacionados con ingenierías y tecnologías.
En algunos sectores, donde están aumentando significativamente los procesos automatizados, quizás esta reducción de la jornada laboral permita la optimización de las tareas y funciones de determinados puestos de trabajo dentro de la empresa, evitando la consecuente perdida de empleo que se podría producir como consecuencia de la automatización de determinados procedimientos.
Sin embargo, en otro sectores, en los cuales sea necesaria la realización de nuevas contrataciones, se produzca un incremento de los precios de determinados productos o servicios, como consecuencia del incremento de los costes laborales.
En estos países, las empresas han reportado beneficios en términos de productividad, al estar los trabajadores más motivados, centrados y comprometidos con las tareas que realizan, se ha reducido el absentismo laboral, y fomentado la reducción de la brecha de genero y ha facilitado a las mujeres con hijos de corta edad, la conciliación familiar con su vida laboral.
Estudios realizados en Francia, Dinamarca y Portugal han establecido que la satisfacción de los trabajadores a aumentado, y que esta reducción de la jornada laboral no ha afectado a la productividad de las empresas.
En cualquier caso, esta reducción cuantificada, significa un jornada laboral de siete horas laborales con respecto a la ocho horas actuales, lo cual no supone una reducción lo suficientemente significativa como para sea inabordable por la sociedad, las empresas y los trabajadores, debiendo ser conscientes que para alcanzar determinadas cuotas de bienestar, es necesario otorgar grandes cantidades de compromiso, ya que solamente manteniendo los niveles de productividad requeridos, esta medida será eficiente y generadora de beneficios para todos, ya que en caso de afectar negativamente a la productividad, podría conllevar una reducción del empleo y por ende a una reducción de la producción en algunos sectores, sin embargo, hasta su puesta en marcha es imposible predecir el comportamiento del mercado laboral, al depender además de otros factores como la demanda, el nivel de especialización y la flexibilidad laboral.






