Hoy en día es popular el utilizar chapas para jugar al futbol, sin embargo en el siglo XIX, nadie pensó que un invento destinado a tapar botellas fuese utilizado muchos años después para jugar al futbol.
Sin embargo, en el siglo XIX se recetaban bebidas medicinales, cuyo efecto curativo se basaba en mantener el burbujeo que el gas carbónico que formaba parte de su composición producía, para ello era necesario disponer de un tapón adecuado.
En 1981 Pinter inventó el tapón corcho de corona, que pronto fue conocido como chapa, el cual llega a España en 1921, manteniendo su diseño con el paso del tiempo, modificado únicamente por el material en el que eran construidas, sustituyendo el corcho de los diseños iniciales por una pieza de plástico o metálica, siendo estas las preferidas para el juego del futbol chapa.
Antes de empezar a jugar lo normal era prepararla, para ello algunas eran rectificadas a golpes de martillo, bien para abrir su corona en diferentes grados poco, medio o mucho y facilitar la elevación del dado que haría las veces de balón, o bien para cerrar las coronas y conseguir una chapa más rocosa, o corregir defectos que esta hubiera sufrido en el proceso de apertura de la botella a la cual pertenecía.
Posteriormente era necesario dotarlas de cierto peso, rellenando para ello su interior, con plastilina o cera de vela, no pudiendo utilizarse otros materiales más pesados como el plomo.
Una vez preparadas, se podían pintar todas las del mismo equipo de forma uniforme e incluso pegar, en su parte superior pequeñas representaciones de los jugadores de equipos oficiales, utilizando recortes de cromos.

El portero se preparaba mediante una caja pequeña de fósforos de aproximadamente 3.6 cm, la cual se rellenaba para dotar de peso con cualquier material que no deformara su estructura, siendo habitual el uso de cera de vela.
El equipo se formaba con once jugadores, un portero (caja de fósforos) y diez jugadores de campo (chapas), con un máximo de cuatro chapas suplentes.
Como terreno de juego se usaba cualquier superficie donde las chapas se pudieran desplazar de forma correcta, señalando el campo de juego en un rectángulo, con medidas de entre 155 y 200 cm de largo por entre 100 y 130 cm de ancho, y utilizándose porterías de 15 cm de largo por 5 cm de alto, con una red fijada en su parte trasera, que impida la salida del dado utilizado como balón, una vez haya entrado en la portería.
La duración del partido se establecía en dos periodos de tiempo iguales, con un descanso de cinco minutos aproximadamente.
El movimiento de las chapas se realiza mediante un golpe de cualquier dedo sobre la chapa, seco y limpio, sin poder arrastrar la chapa en ningún momento, lo que de producirse seria constitución de haber cometido una falta, mismo castigo sancionador se aplicaba a cualquier acción del participante en la que golpeara el balón o a un jugador contrario con el dedo antes, durante o después del toque.
En caso de realizar un golpeo a sobre la chapa y esta no moverse, se considera el golpe no realizado, permitiéndose la realización de un nuevo golpeo.

Una vez iniciado el juego, cada participante tiene un turno de movimiento alternativamente pudiendo realizar un toque o golpeo sobre una chapa de su equipo, pudiendo realizar turnos sucesivos siempre que el balón toque en alguna chapa de su propio equipo, denominándose esta acción como un pase, así de forma ilimitada bien hasta que falle un pase, se produzca un disparo, una falta, o una salida del balón del campo de juego.
Los jugadores podrán disponerse sobre el terreno de juego como se prefiera siguiendo criterios de sistema de juego, pudiendo recolocarse en el descanso, pudiendo los jugadores volver a sus posiciones iniciales siempre que el juego este parado.
Para realizar el disparo a puerta, era necesario el aviso del atacante mediante el aviso en voz alta de «a puerta», de tal forma que su oponente pudiera colocar su portero avisando igualmente en voz alta cuando estuviera preparado para recibir el disparo, siendo gol cuando el balón entrara completamente en la portería, resultando ganador del partido el equipo que metía mayor número de goles.
Actualmente existen clubes y campeonatos especializados de este popular juego en diversos lugares de la geografía española, como por ejemplo en Las Palmas de Gran Canaria, en La Laguna en Tenerife, Madrid o Málaga, los cuales están asociados en una federación, a través de la cual han desarrollado un reglamento oficial.
Los equipos miembros de la federación, cuentan con imagen propia (equipamiento, escudo…), campos e instalaciones de juego, y participan en uno o varios torneos, unos regionales, otros provinciales e incluso nacionales, promovidos por la propia federación, con varios jugadores federados.






