Cuidar nuestro entorno es un deber
La Ley 7/2022 del 8 de Abril de Residuos y Suelos contaminados, la cual regula la gestión de los residuos, tipifica como infracción muy grave el abandono, vertido y eliminación incontrolada de residuos, incluyendo los producidos como resultado de la realización de obras menores.
La gestión de los residuos en las obras menores es un proceso importante para proteger el medio ambiente y la salud pública. Las obras menores, como la construcción o reparación de una vivienda, pueden generar una gran cantidad de residuos, como escombros, madera, plásticos y metales.
Planificar la gestión de los residuos que una obra puede generar, conlleva detectar el tipo de residuos que se pueden generar y las necesidades que deberán cubrirse para el tratamiento de los mismos, así deberán separarse en diferentes fracciones, tales como peligrosos, reciclables, inertes, y estos si fuese necesario en una nueva clasificación, como por ejemplo puede suceder con los residuos reciclables, separando papel y cartón, platicos, maderas y metales.
La infracciones contempladas en esta ley pueden llegar hasta los 3,5 millones de euros, cuando se traten de residuos peligrosos que hayan puesto en riesgo la salud de las personas o hayan producido daños al medio ambiente.
La gestión de residuos en las obras menores es una responsabilidad de todos los involucrados en la obra, así tanto Los propietarios, como los contratistas y los trabajadores deben trabajar juntos para garantizar una gestión de residuos adecuada, siendo importante documentar la gestión realizada para cumplir con las regulaciones ambientales existentes, indicando los tipos de residuos generados, las cantidades, y la forma en que fueron gestionados.
Se consideran obras menores aquellas de construcción o reparación que no afectan a la estructura de los edificios ni requieren de proyecto técnico. Son obras de escasa complejidad constructiva y económica como reformas interiores, impermeabilización, pintura, cambio de carpintería, arreglos de fachadas, entre otros.
Como propietario, tiene la obligación de gestionar correctamente los residuos generados por estas obras para no contaminar el medio ambiente, por ello debe clasificarlos por tipo -escombros, madera, metales, papel, cartón, plásticos- y depositarlos en contenedores específicos proporcionados por el servicio municipal de limpieza ó por empresas especializadas en el tratamiento de residuos, para su posterior reciclaje y eliminación, o en su defecto transportándolos directamente por medios propios o por los de la empresa que realice dichos trabajos, si fuera el caso, a una instalación de tratamiento autorizada como un punto limpio, vertedero controlado o planta de reciclaje.
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Abandonar residuos en la vía pública o en terrenos privados constituye una infracción administrativa sancionable, siendo recomendable llevar un control de los residuos generados, los medios empleados para su retirada y los justificantes de entrega en los puntos autorizados.
Es de gran importancia registrar los residuos no reciclables, ya que estos junto con los peligrosos, son los que normalmente no son gestionados de forma correcta, terminando en algunas ocasiones en barrancos y solares. Estos residuos no reciclables tales como los escombros, deben ser tratados correctamente para que puedan ser eliminados de forma correcta, debiendo ser trasladados a plantas de recogida especializadas ó en su defecto a puntos limpios autorizados.
Aunque parezca increíble, el 50% de los residuos y materiales desechados en una obra pueden ser reciclados, materiales como el vidrio, los plásticos, los metales, las maderas y el papel y el cartón, pueden ser reciclados y convertidos en nuevos materiales utilizables en otras industrias, por ello hoy día es importante formar a los trabajadores sobre la gestión de los residuos, fomentando la concienciación y la importancia del reciclaje.
La Legislación exige el reciclaje o la reutilización del 70% del peso de los residuos no peligrosos derivados de la construcción o demolición de inmuebles.
Por todo lo anterior, ante la realización de obras, trabajos de reacondicionamiento, u obra nueva, será necesario disponer de contenedores apropiados a diferentes tipos de residuos según se necesiten, por ejemplo, contenedor de cristales, metales y sus derivados, madera, escombros…
En muchos países, existen empresas especializadas, que entre sus servicios, ofertan la posibilidad de disponer de contenedores especiales para la recogida de escombros y residuos de obras menores. Éstas proporcionan contenedores adaptados a los diferentes tipos de materiales, con diferentes capacidades que posteriormente recogen y trasladan a vertederos controlados. Es importante separar los residuos en contenedores distintos: uno para escombros, otro para maderas, plásticos y metales, y un tercero para vidrios, cartones y papeles.
Además será necesario tener especial cuidado con residuos potencialmente peligrosos tales como las pinturas y barnices, pilas, derivados de aparatos electrónicos, cableado recubierto de plásticos, líquidos y productos químicos.
Con especial carácter deben ser tratados todos estos escombros al realizar trabajos en el hogar, bien por los propios propietarios, bien por profesionales contratados para tal fin, ya que a veces, se opta por la solución más sencilla, verter los escombros en cualquier descampado.
Es de gran importancia destacar, no solo el daño visual o paisajístico que se produce con estos vertidos, sino la potencial contaminación que estos restos pueden producir al ser absorbidos por la tierra o las aguas subterráneas cercanas al lugar del vertido.
Sin saberlo, quizás se estén contaminando zonas de cultivos, agrarias, amén de los propios daños que se puedan producir a la fauna salvaje, daños estos que quizás no muy tarde lleguen a nosotros a través de la cadena alimenticia.






