La emigración Canaria a América se produjo en varias etapas y con diversos destinos, prácticamente desde el mismo momento del descubrimiento del nuevo continente. Republica Dominicana, Cubra y Venezuela fueron los primeros destinos, con el objetivo de contribuir a la ocupación de los nuevos territorios ante la expansión inglesa. Así pues la migración canaria a Venezuela se remonta al siglo XVI, donde familias canarias fundaron nuevos pueblos, desde donde fueron colonizando y sembrando nuevos asentamientos. Desde entonces, miles de canarios han emigrado a Venezuela en busca de una mejor vida. La conquista y colonización de Venezuela por España, provoco el reclutamiento de miles de canarios para ayudar en la colonización del nuevo territorio.
En siglos posteriores, los canarios migraron buscando huir de la pobreza, y buscando las oportunidades económicas que ofrecía una Venezuela en pleno crecimiento económico.
A principios del siglo XX Venezuela se convirtió en uno de los principales productores de petróleo del mundo, lo que genero una gran demanda de mano de obra. La situación en Europa en los años de las Grandes Guerras fomentó la migración, siendo muchos los canarios que partieron en busca de un futuro mejor, con destino principalmente a Caracas, Maracaibo, Valencia y Barquisimeto.
Posteriormente, el fallido golpe de estado de 1936, supuso en España, después de tres años de guerra civil, el fin de la Segunda República, sin embargo, también supuso para canarias un impulso a la migración canaria, y el fin del régimen de puertos francos, un sistema que había sido motor de la economía canaria desde 1852, trayendo graves consecuencias a una economía fuertemente dependiente del exterior.
En Venezuela en 1935 con la muerte del dictador Juan Vicente Gómez, se inicia un periodo de transformaciones progresistas que tuvo una evolución continuista con la designación de López Contreras como presidente de la república, en esos años la presencia de migrantes canarios se reducía a la presencia de unos 700 residentes en Mendoza, al estar prohibida la migración en España por el régimen militar de Francisco Franco, hasta 1946, siendo esta una vía exclusiva para los más atrevidos, mediante viajes clandestinos.
Años después con el fin de la segunda guerra mundial se liberalizó la emigración, lo que potenció los traslados, siendo en 1948 El Emilio con 51 varones, en un trágico viaje en el que el barco se vio sorprendido por una tormenta en el mar Caribe. La tormenta fue tan fuerte que provocó que el barco se hundiera, con la pérdida de todos los tripulantes y pasajeros a bordo.
El hundimiento del Emilio fue una tragedia, sin embargo no fue obstáculo para otros buques que fueron recibidos como héroes de la represión franquista, a su llegada a Venezuela. Ante esta situación surgieron personajes que buscando enriquecerse con todos aquellos que ansiaban marchar, compraban barcos en pésimas condiciones, incapaces de realizar dicha travesía, hacinados, con escasez de agua y alimentos, y en viajes que en algunos casos llegaron a superar los setenta días de travesía.

En noviembre de 1948 es derrocado por una junta militar el gobierno venezolano, el cual, sustituido por un régimen dictatorial, el cual no tarda en reconocer el gobierno de España, y con ello acabar con los viajes desde España, siendo los recién llegados conducidos a prisión.
En esos años, la gran mayoría de los migrantes, pertenecía a la población rural, poco instruidos y con nula experiencia fuera del mundo agrario, compuesta principalmente por varones, siendo la familia en muchos casos la que financiaba el pasaje. Los primeros años en Venezuela suponían una inestabilidad constante, con multitud de cambios de residencia, y la búsqueda permanente de mejores trabajos.
Se establecieron principalmente en Caracas, Maracaibo y Barquisimeto, trabajando principalmente en la agricultura y la ganadería, sin embargo, y a pesar de todo, los canarios a través de sus contactos sociales, se apoyaban entre sí, ofreciendo sus viviendas, dado el elevado coste del alquiler, dando paso a la aparición de rancherías o viviendas colectivas.
Pronto los canarios diversificaron sus actividades, lecheros, fruteros, agricultores, pescadores, llegando algunos incluso a ser propietarios con el paso de los años.
Así empresas como Lácteos los Andes, empresa láctea fundada por Carmelo del Castillo en 1948 y que en la actualidad es propiedad del Estado venezolano desde 2008, ó Empresas Polar, un conjunto empresarial con intereses en las industrias de alimentos, bebidas, textiles, construcción, energía y finanzas, fundado por un migrante canario en 1949.
En 1970 se crea Hogar Canario-venezolano de Caracas, a los que se suman muchos otros, todos los cuales terminan convergiendo en 1974 en la Federación de Centros Españoles de Venezuela.
A medida que el inmigrante ve estabilizada su situación económica comienza a enviar remesas a sus parientes, favoreciendo la compra de tierras, especialmente entre los palmeros. La rentabilidad de cultivos como el plátano o el tomate incitaron la creación de explotaciones en superficies estériles, en zonas como el Valle de Aridane o el sur de Tenerife, así como la inclusión de las areperas, el ron venezolano, y la profusión de expresiones venezolanas partes de la cultura coloquial isleña
Los migrantes canarios tuvieron un impacto significativo en la cultura venezolana, donde también introdujeron sus propias tradiciones y costumbres, que se mezclaron con la cultura venezolana para crear una nueva identidad cultural. La contribución de los migrantes canarios a Venezuela es innegable y es un ejemplo de cómo la migración puede ser una fuerza positiva para el desarrollo de un país.
Se estima que entre 100.000 y 150.000 canarios viven actualmente en Venezuela, la mayoría de ellos descendientes de migrantes canarios que llegaron a Venezuela en el siglo XX, los cuales siguen contribuyendo al desarrollo de Venezuela, muchos de ellos empresarios, profesionales y trabajadores que desempeñan un papel importante en la economía y la sociedad del país.
Sin embargo, motivada por la situación actual económica y política que vive Venezuela, en los últimos años, ha habido un aumento de los retornos migratorios de canarios a España, aunque también es alto el número de canarios que han decidido continuar su vida en Venezuela, decididos a ayudar a reconstruir el país y a construir un futuro mejor para sus familias.






