Jamás pensé que aquel pequeño aparato parecido a una máquina de escribir con un casete me llevaría años después a descubrir un mundo inmenso, gigante y apasionante, la informática.
Tendría doce o trece años, cuando llegó el primer ordenador a mi casa, un Comodore 64 con disquetera para cargar juegos y programas el cual debía conectarse a una televisión, venía equipado con 64Kb de memoria Ram, con un teclado qwerty con cuatro teclas de función dobles a la derecha, funcionando en modo texto y en modo gráfico con 16 colores.
Al encender el equipo y tras una espera de algunos minutos, aparece la pantalla con fondo azul, que me da la bienvenida, y ahora ¿qué?, buscando en los manuales distingo un pequeño libro bastante grueso, en el cual además de una infinidad de consejos e instrucciones encuentro diversos textos escritos en un lenguaje peculiar el cual descubrí que se denominaba BASIC.

BASIC fue el primer lenguaje de programación de propósito general de estructura sencilla y buen conjunto de operadores, con un campo de acción ilimitado, de aprendizaje rápido. Su código se basa en el vocabulario inglés y en expresiones matemáticas y está formado por cientos de instrucciones que permiten el procesado de textos, imágenes y archivos, originado a inicios de los años 70, del cual aparecieron diversas variantes como el QuickBasic, el GWBasic o QBasic incluido en la versión del sistema operativo MS-Dos 5.0 de Microsoft.
La estructura de los programas desarrollados en Basic, se escribía en líneas numeradas de diez en diez, a las que se podía hacer referencia en el código mediante la instrucción GOTO XX, para hacer que el programa se volviera a ejecutar desde dicha línea. En cada línea se escribía el código de instrucción correspondiente al proceso que queríamos que la máquina hiciera en ese momento.
El BASIC tuvo una gran influencia en la programación, ya que fue uno de los primeros lenguajes de programación de alto nivel que se hizo ampliamente disponible el cual tuvo gran importancia en la popularización de la programación informática, y fue utilizado por millones de personas en todo el mundo.
Inicialmente el Comodore 64 estaba destinado principalmente al ocio, siendo algo más parecido a una consola de videojuegos actual, que a un verdadero ordenador, sin embargo permitía desarrollar aplicaciones a partir de su lenguaje de programación, pudiendo interactuar con gráficos y sonidos hasta cierto punto, ya que contaban con capacidades limitadas, generando gráficos de pixeles y dibujos vectoriales.
El Comodore permitía la edición de documentos y realizar cálculos complejos, y gracias a periféricos como las impresoras podían imprimir documentos, sin embargo el gran éxito del Comodore en los Hogares de todo el mundo fueron los juegos, pudiendo disfrutar de títulos como Pac-Man, Mario Bros, Tetris, Froger o Espace Invaders.
Retomando la historia, varios días después, y ya familiarizado con el uso de los cartuchos los cuales había que insertar en una ranura de la computadora, y las instrucciones básicas para cargar juegos y pequeños programas incluidos en las mismas, me pareció buena idea teclear uno de los programas incluidos en el manual, con el fin de averiguar algo más del funcionamiento y las capacidades de mi nuevo juguete.
Después de varias horas tecleando con los dedos (nada de escribir a máquina por aquel entonces), finalmente pude ejecutar el código escrito, recibiendo infinidad de mensajes indicando errores de código o sintaxis en varias líneas, lo cual me obligaba a revisar todo el código escrito, subsanar los errores detectados y volver a probar suerte, hasta que conseguía que funcionara. Este procedimiento lo realice varias veces más, intentando averiguar qué era lo que decían las líneas extrañas que tecleaba, lo que junto con el manual incorporado con la maquina, el cual comencé a estudiar, me permitió entender las reglas, sintaxis y funciones básicas de este lenguaje de programación, años más tarde, descubriría un mundo fascinante en la informática en toda su extensión.

Esta primera iniciación despertó una curiosidad en mi, que me llevaría años más tarde, a aprender en tiempo récord muchas de las aplicaciones existentes en la informática a nivel usuario de aquella época, finales de los 80, donde works, lotus 123, wordstar y otras aplicaciones se ejecutaban en maquinas 8086, con disqueteras de 5.25 o 3.5 de 1.44Mb cada una.
Recuerdo que en esos años, los programas o aplicaciones venían en varios discos desde los cuales se iban instalando los programas, copiando el contenido de los mismo en carpetas ubicadas en el modesto disco duro de los ordenadores, los cuales no superaban los 20Mb de capacidad de almacenamiento.
Años más tarde con la llegada de los famosos Barracuda, discos duros con capacidad de hasta 2Gb que ya trabajaban a 7.200 revoluciones por minuto, y el posterior desarrollo de sus capacidades de almacenamiento, junto con la evolución de los microprocesadores, tras el lanzamiento del modelo 386 de 32bits de intel a mediados de los 80, hasta el final de la familia de los pentium en la década de los noventa, el ordenador permitió la aparición del primer sistema operativo gráfico, provocó la evolución del software, la aparición de las primeras versiones de Office, Photoshop, Corel y otras aplicaciones que aún siguen en el mercado en versiones muchísimo más avanzadas.
Esta evolución trajo consigo la llegada de los primeros virus (barrotes o ping pong), cuya finalidad normalmente era la eliminación de la información, y con ellos los correspondientes antivirus (viruscan de McAfee), así como las primeras utilidades para incrementar o mejorar el funcionamiento de la máquina, como desfragmentadores de discos, compresores de archivos, y similares.
La aparición de lenguajes de programación para entornos Windows, como visual basic, delphi (pascal), la llegada del lenguaje C, C++ y C#, cambiaron la forma de ver la informática, facilitando la llegada de infinidad de aplicaciones y permitiendo a las empresas acceder a un mundo que facilitaría muchas tareas, incrementaría la productividad y en algunos casos las ventas y los beneficios.
La llegada de Internet a las empresas y los hogares a finales de los 90, empezó a cambiar la forma de comunicarse, la implantación del correo electrónico y el intercambio de documentación digital, modifico el mundo para siempre. El crecimiento y el uso diario de la red, la consolidación del World Wide Web, y la aparición de infinidad de aplicaciones a desatado una revolución que crece día a día a velocidades imposibles de seguir, y que nos asoma a un futuro impredecible.






