La desmotivación es un gran culpable de la perdida de productividad laboral. Tras la pandemia, cada vez mas personas deciden dejar sus empleos, y las empresas expresan su incapacidad para encontrar personal cualificado, así como la perdida de personal cualificado hacia otras empresas o sectores y la falta de rendimiento de algunos empleados.
La desmotivación laboral, impacta negativamente en la productividad, en el compromiso y en la salud de la persona trabajadora, generando normalmente incrementos de estrés. Esta desmotivación puede estar producida por diferentes factores, tales como la imposibilidad de
promoción, el aburrimiento en el puesto de trabajo producido por la rutina, o la falta de retos, la existencia de conflictos e incluso la disparidad de valores entre la empresa y el trabajador.
Como trabajador, puedes identificar la causas identificando aquello que te gustaría cambiar, mejorando la comunicación con tus compañeros y superiores, y potenciando los aspectos positivos de tu puesto de trabajo, en definitiva automotivarte para mejorar tu estado de animo
y tu predisposición con respecto a tus tareas y entornos laborales.
Como empresa, es primordial primero reconocer la desmotivación o el grado de estrés de la persona desmotivada, e intentar identificar si fuera posible, las circunstancias que pudiera estar generando la empresa para desmotivar al trabajador, e intentar actuar sobre las mismas, por ejemplo solucionando las situaciones de conflictos existentes, introduciendo variaciones en los procedimientos para acabar con la rutina o generando retos asumibles por el trabajador.
Normalmente, un trabajador desmotivado genera consecuencias para la empresa, ya que al disminuir el rendimiento del trabajador y por lo tanto su productividad, puede ocasionar una situación problemática que la empresa debería solucionar. Por ello, a veces pequeños cambios pueden generar un efecto motivador sobre la persona trabajadora y reducir las causas de la desmotivación, incrementando la productividad y la autoestima del empleado.
La falta de preparación, un salario precario, la falta de reconocimiento del trabajo realizado o de los resultados obtenidos, la inexistencia de un plan de futuro en forma de promociones o
mejoras dentro de la estructura empresarial, la monotonía, las tareas rutinarias o las faltas de retos pueden terminar desmotivando al trabajador.
Esta desmotivación laboral, puede generar una apatía y falta de interés que llega a debilitar emocionalmente a la persona trabajadora que la sufre, pudiendo incluso en algunos casos derivar en depresiones o alteraciones psicológicas como la ansiedad o el aislamiento social en el entorno laboral.
Igualmente, la desmotivación del trabajador puede influir en sus relaciones sociales con los compañeros de trabajo generando tensiones, discusiones evitables, y una menor participación en los procesos y tomas de decisiones de la empresa, perdiendo la organización la oportunidad de aprovechar el talento de la persona trabajadora, al limitarse esta a cumplir con el guion, cumpliendo los requisitos mínimos que se le exija.
Así pues, la desmotivación laboral es un problema que afecta a ambas partes, y que si no se soluciona en el corto plazo, repercutirá negativamente tanto en el trabajador como en la organización.

Acciones motivadoras en el entorno laboral
La motivación se puede definir como un proceso que incentiva la creación de conductas destinadas a lograr un objetivo.
Contar con un equipo motivado en el ámbito empresarial incrementa en más de un 10% la productividad, en un 20% la rentabilidad y reduce en un 40% el absentismo, según la encuesta realizada por la empresa norteamericana Gallup hace unos años. En España, según un estudio realizado en 2022 por Adeco e Infoempleo más de la mitad de los empleados de las empresas españolas esta abierto a un cambio de empleo y de ellos más del 35% esta descontento con su puesto de trabajo actual, estando el 16,5% de estos buscando empleo de forma activa.
En algunos sectores, se dice que la motivación es la fuerza que nos hace actuar, incluso en las situaciones más complejas, sin embargo esta motivación aparece por muy diversas razones, siendo todas ellas buenas medidas para combatir la desmotivación laboral.
Existen diferentes aspectos motivacionales que pueden llevar al sujeto a salir de su estado de apatía y disconformidad, por un lado aquellas centradas en el ego del sujeto, las cuales fomentan el ego y las cualidades de la persona trabajadora (profesionalidad, inteligencia, dedicación, confianza…), y por otra, aquellas centradas en las recompensas por objetivos, por ejemplo bonificaciones salariales, ascensos o reconocimientos dentro de la estructura empresarial.
Estas situaciones fomentadoras de la motivación en las personas desmotivadas laboralmente, deben ir acompañadas por tácticas que fomente a la vez, la automotivación del trabajador, instándole a pensar en positivo, a disfrutar de los aspectos positivos de las tareas que realiza ya no solo para la empresa, sino para los clientes de estas (personas beneficiarias de los productos o servicios que produce, vende o presta la compañía), sino también para sus propios
compañeros, a los cuales su trabajo o tareas les facilitan o les son necesarias para poder cumplir con las suyas.
Junto con estas tácticas de motivación a la automotivación, es recomendable ayudar a enfocar al trabajador desmotivado en los frutos de su trabajo, en los resultados que la realización de sus tareas producen y en los rendimientos y logros que a él en particular le producen , bien en forma de salario, bien en forma de reconocimiento social, o en incremento de la curva de
aprendizaje.
Es importante que la empresa se involucre de alguna forma en incentivar estas practicas motivadoras, y en el análisis constante de las tareas, retos y estados emocionales de todos los trabajadores de su organización con respecto al puesto y tareas que desempeñan, ya que detectar trabajadores desmotivados, y ayudar a reconducir estas situaciones, permitirán mantener e incrementar la productividad laboral, mejorando las relaciones interpersonales en el entorno laboral, reduciendo el numero de conflictos y haciendo participes a todos los integrantes de los logros, retos y objetivos cumplidos por le empresa.
Un trabajador que lleva varios años en la empresa, tiene un conocimiento amplio de ella, de los productos y servicios que esta ofrece y de los valores que representa. Un trabajador veterano es miembro socialmente activo dentro de la estructura de la empresa, conocedor de los procedimientos y procesos establecidos y desarrollados por el resto de sus compañeros y por los diferentes departamento de la compañía, por ello es conveniente vigilar los aspectos psicológicos y emocionales asociados a cualquier puesto de trabajo, de forma que los miembros de cualquier empresa se encuentren valorados, respetados y comprendidos, al ser todos un valioso activo que hay cuidar y mantener, por que hoy día no todo es cuestión de dinero.






