En verano se respira vacaciones en familia, con los niños, con los abuelos, con los amigos, en la playa, la piscina, el campo, es el tiempo de disfrutar al aire libre y realizar actividades que en otras estaciones serían más incomodas o inapropiadas realizar.
Pero el verano también es la época del año en que los rayos UV perjudiciales para la salud de nuestra piel, que irradia el sol marca los índices más altos, por ello es necesario incrementar los cuidados que debemos realizar durante todo el año en este periodo estival.
Nuestra piel debe ser cuidada durante todo el año, inclusive en invierno, ya que la exposición prolongada a los rayos UV puede tener consecuencias severas con el tiempo, por ello siempre deberás tomar medidas de protección, da igual si es invierno, otoño, primavera o verano, para garantizar el optimo estado de tu piel.
La protección solar es fundamental para mantener una piel saludable y prevenir el cáncer de piel. Los dermatólogos recomiendan usar un protector solar de amplio espectro con un factor de protección solar (SPF) de al menos 30 ya que protegen contra los rayos UVA y UVB, que son los principales causantes del envejecimiento prematuro de la piel y el cáncer de piel.
Es muy importante aplicar el protector solar correctamente, expandiendo una cantidad suficiente de protector solar en todas las áreas expuestas de la piel, incluyendo la cara, el cuello, las orejas y los labios, repitiendo cada tres horas o después de nadar o sudar, además de otras medidas como usar sombreros, gafas de sol y prendas protectoras como los pareos.
Las quemaduras solares existen y son causadas por una exposición prolongada al sol sin la protección adecuada, produciendo la aparición de ampollas, hinchazón, enrojecimiento, ardor, sensación de incomodidad, fiebre e incluso generar quemaduras de segundo grado más graves.
La radiación solar también puede favorecer el envejecimiento de nuestra piel pues destruye componentes de nuestra piel como el colágeno y la elastina, provocando la perdida de elasticidad, favoreciendo la aparición o intensificando las manchas de la piel, cicatrices y la aparición de arrugas.
Realizar una exposición progresiva al sol, evitar las horas centrales del día, aplicar fotoprotector adecuado, usar ropa adecuada, sombrero y gafas de sol son buenas practicas para mantener nuestra piel saludable
La protección solar es importante durante todo el año, incluso en invierno. A pesar de que los días son más cortos y las temperaturas son más bajas, los rayos UV siguen llegando a la Tierra y pueden dañar la piel.
Los rayos UV son un tipo de radiación electromagnética que puede causar quemaduras solares, envejecimiento prematuro de la piel, manchas solares y cáncer de piel. Los rayos UV pueden penetrar las nubes y la nieve, por lo que es importante usar protector solar incluso en días nublados o cuando se practica deportes de invierno.
La protección solar en invierno es especialmente importante para las personas con piel clara, ya que son más propensas a sufrir daños por los rayos UV. También es importante para las personas que pasan mucho tiempo al aire libre, incluso si es solo para ir a trabajar o a la escuela.
La nieve y el hielo reflejan los rayos UV, lo que aumenta la cantidad de radiación que llega a la piel. Esto puede provocar quemaduras solares incluso en días nublados o cuando la temperatura es baja.
Las quemaduras solares en invierno pueden ser tan graves como las quemaduras solares en verano. Pueden causar dolor, enrojecimiento, hinchazón, ampollas y descamación. En casos severos, las quemaduras solares pueden provocar fiebre, náuseas y vómitos.






